La comunidad…bendito tesoro!!

Por todos es bien sabido que el camino de la fe es como una carrera de fondo, donde no es tan importante correr demasiado sino saber dosificar fuerzas, ser constantes en la marcha y ser conscientes del propio desgaste personal.

Nuestra carrera en el camino de la fe comenzó hace ya unos cuantos años atrás y, en todo este tiempo, hemos podido ver la bendición del Señor en todo momento. Siendo tan pequeños, Él siempre ha estado grande con nosotros.

En estos últimos años, el cuidado de Dios a través de los hermanos de nuestra Comunidad de Fe y Vida se nos ha hecho palpable y nos ha enseñado que a Dios le importamos por lo que somos, siempre, por encima de por lo que hacemos. Que cada uno de nosotros es lo más importante, por encima de la misión a la que intuimos que Él nos está llamando.  Y así, hace ya algo más de un año, nuestra Comunidad, nuestros hermanos, nos animaron a no tener miedo a tomarnos un tiempo de “descanso”, un respiro en medio de esta larga carrera.

Y por aquí nos encontramos, por la Gracia de Dios, viviendo en Estados Unidos en la Ciudad de San Antonio, Texas, desde el pasado 14 de Julio de 2016. Dios nos regalaba en su Palabra de Oseas 2: “…por eso, voy a seducirla, llevarla al desierto, y hablarle al corazón…” y así se está cumpliendo.

Al aterrizar en una tierra extraña, el sentimiento de vulnerabilidad se hizo grande en nosotros y, al no tener nada más que 4 viejas maletas y nuestra propia persona, nuestro refugio ha sido el Señor y hemos podido experimentar su provisión en todo momento. Estando aquí, hemos sido más conscientes de que el ritmo de vida que llevábamos nos estaba devorando, incluso siendo un tiempo invertido en cosas de Dios, era un tiempo en el que ya casi no teníamos tiempo real para Él, siempre con la inercia de hacer esto y aquello.

Con un ritmo de vida mucho más lento y aparentemente sencillo, estamos sintiendo un llamado a volver a lo básico para, de esta manera, alimentar el corazón. La sed por la oración, la Palabra de Dios, los Sacramentos y la lectura de libros espirituales han vuelto a nacer. Esta experiencia que estamos viviendo está siendo un regalo de Dios, una oportunidad para ahondar más en las raíces de nuestra fe, aunque mentiríamos si os dijéramos que no ha habido y hay momentos duros y difíciles. El anhelo de los hermanos, la familia, tantas oraciones y momentos compartidos…a menudo nuestro corazón las añora.

Pero Dios nos sigue cuidando y dando sin medida. Las personas que estamos conociendo, las distintas realidades de Iglesia que estamos descubriendo en esta otra orilla de charco, todo lo que estamos viviendo y aprendiendo, son un verdadero presente en manos de Dios que nos está ayudando mucho a crecer en la Fe y en la Vida.

En principio, seguiremos otro año más por aquí, ojalá sepamos estar cada día a la escucha y dispuestos para todo aquello que Dios nos depare en el futuro.

¡Siempre Unidos!

 

Teresa y Antonio