Encontrar mi sitio en la Iglesia

La verdad es que no me imaginaba estar de viaje a Madrid para entrar en la Comunidad de Fe y Vida. Hace poco menos de un año que voy con ellos y les conozco más de cerca.

Sabéis que tenía un nudo por desatar en cuanto a encontrar un sitio en la Iglesia para mí. Tenía mucha incertidumbre y me quitaba la paz no poder darme al 100% porque mi sí ya lo tiene Dios, ¡incluso para la vocación que quiera para mí! Me alucina cómo quiero a Dios en mi vida, yo que tanto pasé de Él y le he herido.

Estuve caminando bastante tiempo en Comunión y Liberación , pero poco a poco Fe y Vida se me hacía más cercano y me llamaba la atención. Y todo ha ido sucediendo de forma muy natural y sin buscarlo. ¡Lo que me da paz y me asegura que Dios está detrás! No he controlado y me he dejado sorprender. Me he dedicado a seguir caminando y confiar. Lo que tanto me costaba tras salir del Opus Dei  cuando pensaba que se acababa mi vida y adónde iba a ir.

Aposté por Fe y Vida

Aposté por Fe y Vida en Semana Santa. Dejé de ir a Comunión y Liberación. Escribí unas palabras a algunos de allí agradeciendo el tiempo que estuve con ellos y contando mi camino de fe. Me encantó encontrarme con palabras de gratitud, ánimo y cariño, ¡nada de pena ni enfado! Por fin podía despedirme sabiendo a dónde iba y sin esconderme, y muy contenta por todo lo vivido.

Cuando conocí Fe y Vida, hace tres años, me costó la alabanza porque no tenía experiencia y me costaba rezar sin tener presencia de Dios física (estaba acostumbrada a tener a Dios en el Sagrario). Y cuando volví en Pascua, ya había hecho un camino de romper esquemas y acoger otras formas sin criticar. ¡Qué cambio en mí! Dios me ha ido preparando para estar aquí. Veo mi historia en el plano espiritual y tiene sentido todo lo que he conocido y vivido (en lugar de rebotarme salí del Opus Dei muy necesitada de Dios y eso me tranquilizó porque nada de lo vivido había sido una mentira). Ahora estoy viendo cómo rezo e implico todo mi ser, estoy creciendo en «hacerme» a un estilo nuevo y me siento en casa. Estoy muy contenta de ir viendo cómo se están dando las cosas; sin yo pretenderlo, estoy viviendo un nuevo camino (y quizás definitivo) donde crecer humana y espiritualmente. Tengo ilusión y necesito una comunidad y creo que ya la he encontrado.