Hace unos días una conocida me contó en confianza su preocupación por su hija de veinte años. No me siento con la libertad de entrar aquí en más detalles. El tema es que, al día siguiente, no me lo quitaba de la cabeza cuando de repente me llegó al móvil el segundo vídeo de Alejandro Bo. Para los que no le conozcáis Alejandro es un hermano de Fe y Vida, de Valencia, que acaba de lanzar un canal de YouTube llamado «Bología».

 

No suelo ver estos vídeos al momento, pero algo de la presentación o portada, como se llame esa primera imagen del vídeo, llamó mi atención. No sé si la mezcla incomprensible entre «Imagine Dragons» y los plásticos más la cara de Alejandro con unas lágrimas dibujadas, pero lo abrí. En el vídeo, Bo hace una reflexión acerca de cómo nos transforma el sufrimiento a partir de un cover muy chulo de una canción actual y genial, “Believer”, acompañado de una analogía con el proceso de transformación del plástico. Y la verdad es que me gustó y, más aún, me pareció adecuado para pasárselo a esta chica, y eso que se habla de Dios explícitamente al final del vídeo. Lo hice al momento y le dije que le echara un ojo y, si le parecía bien, se lo pasara a sus hijos. La respuesta fue casi inmediata. Lo vio en seguida, me dijo que genial y lo pasó. Todo muy rápido y natural… y esto me parece importante repetirlo: muy natural.

 

Lo que os quiero compartir es que necesitamos cosas así para la gente joven (lo llamo necesidad y tal vez debería hablar de urgencia). Es un recurso efectivo, real y eficaz. Yo no puedo pasar un vídeo del Papa, por poner un ejemplo y sin querer menospreciarlo, porque la realidad es que no lo van ni a abrir. Interés cero. Pero un chico joven, un youtuber, eso es lo normal para ellos. Creo que Alejandro hace algo que es actual y que está en el idioma de los chavales. Además, es una buena influencia, tiene contenido, algo que resulta muy excepcional porque la red está plagada de cosas absurdas y vacías, en el mejor de los casos. Pero esto les puede aportar, en mayor o menor medida, según cómo estén ellos de receptivos en ese momento, o que lo aprecien más adelante, porque el formato digital, además de tener una capacidad de movilidad brutal, te ofrece permanencia.

 

Dicho esto, os cuento que escribí a Alejandro para animarlo a seguir adelante con su canal. La red necesita la presencia de Dios, de su palabra, a través de los medios y formas actuales. Los consumidores de Internet necesitan poder encontrarse con Dios en su mundo y no me gustaría que ese encuentro tropezase con la barrera de algo tan subsanable como es la forma. Pero tampoco me gustaría que la gente se quedara con la copla de que ahora todos tenemos que abrir un canal y hacer vídeos. Y me voy a poner a mí misma como ejemplo: voy camino de los cuarenta y tres años (muy bien llevados, qué voy a decir, pero cuarenta y tres). Si hago un vídeo, los chavales van a ver a una señora y, acto seguido, fin de la reproducción. Como en toda familia, como en todo proyecto, cada uno tiene una función distinta y todas dignas y necesarias o útiles. Alejandro estará delante de la cámara y yo estaré apoyándolo en lo que necesite y haciendo crítica y difusión del canal dando al like y suscribiéndome, que es algo muy importante. Como siempre, nosotros somos una familia y vivimos de una forma muy concreta. Trabajamos por el Reino, pero intentamos vivir en la verdad y no actuar a lo loco… lo intentamos al menos.