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El viernes 20 junio, nos desplazábamos Anabel, Sonia y yo nuevamente a Cádiz. Al día siguiente estaba prevista la presentación de la nueva Escuela de Discipulado que, dirigida por la Comunidad, comenzará su andadura el próximo mes de septiembre, si Dios quiere.

Fue una alegría encontrarnos al padre Fernando, vicario general, quien vino a recogernos personalmente al aeropuerto de Sevilla. Desde hace un años sentimos muy cercano a este sacerdote, del que nos encantan su rigor en el trabajo, su actitud entrañable hacia Fe y Vida, y el celo por el Evangelio que juntos compartimos. Esa misma noche, ya en «La Tacita«, tuvimos el privilegio de cenar con los seminaristas diocesanos y su rector. Ciertamente, y al igual que en otras ocasiones, nos hicieron sentir en casa.

Al día siguiente nos desplazábamos hasta el Santuario de Nuestra Señora de la Oliva, cerca del bellísimo pueblo de Véjer de la Frontera. Enseguida nos llamó la atención el número de participantes: en la primera reunión, y muy por encima, conté alrededor de 120. Estas personas son las que, tras haber completado el curso para «agentes evangelizadores» organizado por la diócesis desde el año pasado, han decidido dar un paso más en su proceso de formación y entrenamiento al servicio a la Iglesia.

Fue un gozo, como siempre, encontrarnos allí con don Rafael Zornoza, obispo de Cádiz y Ceuta, y un incansable promotor de iniciativas relacionadas con la Nueva Evangelización. Don Rafael se ha convertido en una especie de padre para nosotros, tanto por su discernimiento como por su cercanía personal: colaborar con él en este proyecto  resulta un verdadero privilegio. Personalmente, me gustaron mucho algunas matizaciones y aclaraciones que hizo a preguntas surgidas durante el coloquio. Mientras hablaba, yo no podía menos que pensar: «¡qué magnífica manera de ejercer la función de pastor!: Iluminar a la luz de la fe cuestiones concretas ante personas concretas!».
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Por mi parte, y a lo largo de una hora, estuve hablando de los cuatro pilares sobre los que, según nuestra visión, se basa el proceso del discipulado cristiano. Éstos son: el énfasis en el proceso de conversión personal, la lectura diaria de la Palabra de Dios, la vida de oración y participación de los sacramentos y la experiencia comunitaria. Y es precisamente alrededor de dichos conceptos como está previsto que se articulen los contenidos de la Escuela, a partir del próximo mes de octubre.

El día fue verdaderamente intenso. Comenzó con una eucaristía presidida por el obispo en el Santuario que hemos mencionado líneas arriba, y terminó de la misma manera en una ceremonia en la capital, en la que pudimos celebrar también la admisión a las Órdenes de dos nuevos seminaristas diocesanos. Verdaderamente una jornada completa.

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Los viajes relacionados con la evangelización suelen ser cansados. A los problemas inevitables de horario y agenda, hay que añadir la intensidad de lo tratado, y una comunicación estrecha y profunda con las personas. Por lo demás, el tiempo suele escasear y hay que estar en estado de concentración permanente para aprovecharlo y cumplir los objetivos. No obstante, y después de haber realizado muchos, no puedo dejar de pensar que el descubrimiento de personas nuevas con anhelo por las cosas de Dios, el inicio de relaciones que a veces suponen años de amistad y colaboración,  o el sentir, simplemente, la solicitud y el cariño de hermanos que viven tan lejos, son regalos inmerecidos que el Señor nos concede.

La diócesis de Cádiz y Ceuta ha realizado una opción coherente y valerosa. En este aspecto me parece toda una pionera en nuestro país. Su deseo de promover una verdadera evangelización entre el pueblo de Dios y el hecho tomar la iniciativa en tiempos en los que solamente se oye hablar de crisis, suponen un verdadero testimonio para toda la Iglesia española.

Fe y Vida está con ellos. De todo corazón.